domingo, 12 de diciembre de 2010

Tenencia de la tierra en el valle de Mexicali

Yolanda Sánchez Ogás

Guillermo Andrade dueño del delta del Río Colorado.
En 1877, Guillermo Andrade recibió del presidente Porfirio Díaz la concesión de 305,000 hectáreas del delta del Río Colorado, con el compromiso de hacer producir las tierras y poblar la región. Debía respetar las tierras que durante siglos habían sido de los indígenas cucapá. Andrade no cumplió sus objetivos por falta de agua y a fines del siglo XIX el delta seguía improductivo.

Sólo existía el poblado Los Algodones, a donde llegaban vaqueros con su ganado. En el delta algunas bandas cucapá practicaban una agricultura rudimentaria, sembrando calabaza, maíz, frijol, sandía y melón. Andrade no tuvo recursos para explotar las tierras del delta, pero un grupo de estadounidenses de California se unió y formó una compañía para realizar obras de irrigación y conducir agua del Río Colorado al valle Imperial.

No pudieron realizar ese proyecto por territorio de Estados Unidos debido a las arenas del desierto. En tierras mexicanas había mejores condiciones del suelo y decidieron hacerlo por nuestro territorio, aprovechando el río Álamo. Las obras de irrigación concluyeron en junio de 1901 y por primera vez, las aguas corrieron más de 60 kilómetros por territorio mexicano, hasta la compuerta Sharp. De allí subieron hacia California para regar el valle Imperial.
La Colorado River Land Company, “el rancho algodonero más grande del mundo”
Ante la posibilidad de regar también tierras mexicanas, en California se formó la Colorado River Land Company que en 1904 compró a Andrade la mayor parte de sus tierras. Ese mismo año se firmó entre México y Estados Unidos un convenio que otorgaba a cada país la mitad de las aguas que corrían por el canal Álamo.

La Colorado se apoderó de tierras y aguas del delta del Río Colorado, casi todo lo que después se llamaría valle de Mexicali y la primera actividad que desarrolló en el valle fue la ganadería. En 1912 sembraron quince hectáreas de algodón con buenos resultados y desde entonces inició la renta de tierras. Rentaba a bajo precio tierras enmontadas que los arrendatarios debían desmontar y nivelar. También abrían caminos y canales. Sembraban principalmente algodón y entregaban parte de la cosecha a la compañía. Así se creó “el rancho algodonero más grande del mundo” con casi cien mil hectáreas abiertas al cultivo.

La Colorado era dueña del valle de Mexicali, donde a los mexicanos se les negaba el derecho a poseer una parcela. El seis de enero de 1915 se decretó la ley agraria y en 1917 el Artículo 27 Constitucional que otorgaban derechos agrarios a los mexicanos, pero en Baja California no tuvieron efecto. Para evitar que los campesinos mexicanos exigieran una parcela, la Colorado rentaba tierras preferentemente a chinos, japoneses y estadunidenses

Muy pocos mexicanos lograron rentar tierras a la Colorado, la mayoría sólo podía trabajar como peones y aún eso era difícil porque chinos y japoneses preferían emplear a sus paisanos que llegaban al valle de manera ilegal. Esta situación injusta se agravaba con las acciones del cuerpo de guardias blancas que la Colorado empleaba desde 1911, para proteger sus intereses en el valle.

Las primeras protestas
Las injusticias que vivían los campesinos mexicanos trajeron como consecuencia algunas protestas, sobre todo a partir la llegada al valle del coronel villista Marcelino Magaña. Este, al frente de un grupo de campesinos solicitó tierras al gobierno y como no se las otorgaron se posesionó de tierras del rancho Corona.

Ante el temor de que el movimiento magañista creciera más, el gobernador Abelardo Rodríguez compró al italiano Víctor Carusso sus terrenos y los vendió a 230 familias mexicanas. Con esas tierras, en 1925 se crearon las primeras colonias agrícolas con propietarios mexicanos llamadas Colonia Progreso y Anexas. En cuanto a los magañistas, a ninguno se le vendieron parcelas y el grupo se desintegró.

La idea de luchar por mejores condiciones de vida para los mexicanos crecía y desde 1926 empezaron a formarse sindicatos campesinos que buscaban mejores salarios para los trabajadores del campo. En 1930 algunos miembros del sindicato campesino de Álamo Mocho fueron enviados presos a las Islas Marías por protestar contra la Colorado. Entre los detenidos iba la señora Felipa Velázquez viuda de Arellano.

Francisco J. Mújica, entonces director del penal, consideró injusta su aprehensión y arregló su salida, pero permanecieron 4 meses en las Islas Marías, hasta la llegada del barco que los trasladó a Mazatlán. La mayoría regresó a Mexicali, no así Doña Felipa que permaneció en Mazatlán. Vino a Mexicali a visitar parientes en 1948, pero enfermó y regresó a Sinaloa, donde murió en 1949

La reforma cardenista
1934 marcó un cambio para Baja California. Llegó a la presidencia del país el General Lázaro Cárdenas y en su Plan Sexenal proyectó recuperar los recursos nacionales explotados por extranjeros y que sólo a México debían pertenecer. Cárdenas envió a Baja California a su Secretario de Comunicaciones, Francisco J. Mújica, quien se reunió con funcionarios y campesinos para conocer la situación del Territorio de Baja California. Se proyectaba resolver los graves problemas de la tenencia de la tierra, escasa población mexicana y falta de comunicaciones.

Como resultado de esa visita, el 28 de septiembre de 1936, por radio, el Presidente dio a conocer a todo el país, su Proyecto de Integración de los Territorios. En el caso de Baja California pretendía repartir el latifundio de la Colorado River Land Company, poblar el territorio con mexicanos, crear escuelas, construir caminos y un ferrocarril que uniera Baja California con el resto del país.

Ante la posibilidad de recibir el apoyo del presidente, los campesinos formaron comunidades agrarias, las cuales se unieron en la Federación de Comunidades Agrarias, presidida por Hipólito Rentería. Después de una intensa campaña por todo el valle, los miembros de la Federación se reunieron el 25 de enero de 1937 en la escuela Emiliano Zapata de la colonia Pacífico y decidieron que cada comunidad tomaría las tierras de los ranchos donde trabajaban.

Esta acción la realizaron el 27 de enero de 1937 en los ranchos donde los campesinos trabajaban y se recuerda como El Asalto a las Tierras. La Colorado reprimió el movimiento encarcelando a los campesinos, pero pocos días después fueron liberados por órdenes del Presidente Cárdenas y regresaron a las tierras que habían tomado.

Esta acción campesina aceleró la reforma agraria planeada por el gobierno y significó la recuperación de las tierras que durante más de treinta años estuvieron en manos extranjeras. Significó además, la creación de ejidos, pues tres meses después del 27 de enero de 1937, se habían creado 40 ejidos beneficiando a 700 familias mexicanas. La reforma agraria obligó a la Colorado River Land Company a vender sus tierras mexicanas, de donde salió en 1946. Con la llegada de las familias de los campesinos, organizada por el gobierno, el valle empezó a poblarse con mexicanos.

“Los periodistas y otras gentes de la ciudad dicen que no hubo Asalto a las Tierras, ellos no saben la verdad de las cosas, nosotros si sabemos la verdad y la verdad son los miles de mexicanos que ahora vemos en el valle y no puros chinos como antes” *





*Testimonio de Jeremías Guillén Rentería, campesino del ejido Michoacán de Ocampo (qepd).

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