domingo, 14 de noviembre de 2010

63 aniversario de la escuela Normal Fronteriza




Construcción de la escuela Normal Fronteriza. 1958
La escuela Normal Fronteriza inició sus funciones en 1947 en la Secundaria 18, poco después se trasladó a la escuela Cuahutémoc. En octubre de 1958, los alumnos fuimos llevados al nuevo edificio de la Normal. En medio de encontradas emociones los normalistas llegamos a las nuevas instalaciones, allá por el ex ejido Coahuila. Quienes venían de lejanas colonias como Pueblo Nuevo, la Baja California, Santa Clara, no tenían problemas para llegar en camión a la vieja escuela Cuauhtémoc, pero con el cambio fue otra cosa.

La escuela estaba en medio de sembradíos de trigo y alfalfa. Para adolescentes de 15 o 16 años, todavía sin mucha experiencia en ir de un lugar a otro en camión, se nos hizo tan lejos y sobre todo muy difícil llegar a la Normal, porque entonces para ir del centro de la ciudad a la escuela, apenas había un camión que iba a Palaco (González Ortega) y en ocasiones pasaban horas sin que apareciera. Quienes vivíamos en las nuevas colonias del este de Mexicali (Cuauhtémoc, Prohogar, Alamitos), no teníamos tanto problema porque podíamos recorrer el trayecto caminando.

Aparte de la lejanía, otra desilusión fue el galerón, el gallinero le decíamos, que era la escuela entonces. Un edificio de tres pisos a medio construir y la escuela primaria anexa para prácticas; la escuela Salvador Jiménez Gómez. Era entonces director el profesor Enrique Goujón, pero fueron muchos otros profesores los que contribuyeron a la formación de esa y muchas otras generaciones de profesores.

Igual que los profesores recordamos a los mejores y peores alumnos, así los alumnos tenemos siempre en el recuerdo a los profesores más estrictos y con quienes aprendimos mucho y a los que menos les interesa enseñar. Entre los primeros merecen ser recordados por mi generación los profesores Fernando Robledo, José G. Valenzuela, Evarista Morones de Cano, Guillermo Cano Caballero, Domingo Márquez, Ingeniero José G. Valenzuela y Antonio Puente.

La profesora Morones era muy estricta, exigía estudio y disciplina. Su clase de Historia de la Educación a lo mejor no era la más importante para la mayoría, pero si en la que más nos preocupaba cumplir. De aspecto serio, la imagen de Morones y su modo de conducirse en la escuela, era la que los alumnos esperan de su profesora. La Historia de la Educación, que de alguna manera se relacionaba con la historia nacional fue fundamental para mí.

En lo personal, la materia impartida por la profesora Morones, junto con la Historia del Arte que nos impartía el profesor Fernando Robledo fueron muy significativas porque contribuyeron a mi inclinación por la carrera de Historia en la escuela de Pedagogía de la UABC y mi posterior afición por la historia nacional y regional. Lo cual agradezco a los dos profesores.

El profe Robledo, amigo de todos sus alumnos, daba la impresión de ser una persona muy culta. Más allá de su clase de Historia del Arte, su trato comedido y su comprensión a los alumnos, lo hacían un profesor diferente. La cultura del profe Robledo abarcaba todos las artes. Lidia Cruz recuerda cuando llevó y nos hizo escuchar varios discos de música clásica. Teníamos que escoger el vals para nuestra graduación y !Qué sabíamos nosotros de valses! sólo conocíamos los que bailamos en primaria y secundaria. Finalmente se eligió el Vals de las Flores, que la profesora de danza, Yolanda Díaz nos hizo ensayar para nuestra fiesta de graduación.

Cada uno de los mencionados y otros más, nos dieron la formación adecuada para que, ya como profesores desempeñáramos correctamente la función de enseñar. Igual que la profesora Morones, Robledo me impartió historia en la escuela de Pedagogía de la UABC, donde me formé como profesora de historia de nivel medio.

Otro profesor que mostraba grandes conocimientos era el Ingeniero Valenzuela. Por su trabajo conocía perfectamente el estado. Incluso, junto con la profesora Georgina Álvarez escribió un libro de Geografía de Baja California para tercero de primaria. Quizá con sus pláticas nació mi interés por conocer cada rincón de mi estado y mi país, sueño que en buena medida he realizado.

Recuerdo que en una ocasión, el ingeniero nos llevó una campana que encontraron en un barco del siglo XVIII descubierto en el ejido Guerrero. Muchos años después fui al ejido Guerrero a investigar sobre ese barco. Cuando egresé de Pedagogía e impartí historia en la preparatoria Mexicali, fuimos compañeros de trabajo y al platicar con el Ingeniero corroboré su amplia cultura.

En primer año de la Normal éramos un grupo de sesenta alumnos que después se dividió en A y B. La mayoría de las compañeras del A ya trabajaban, y como el profesor Márquez exigía, ellas iban muy bien presentadas porque de la Normal se trasladaban a sus escuelas. En cambio los del B, casi nadie trabajábamos, no teníamos compromisos y fuimos muy deportistas. Jugamos volybol y sobre todo softbol, nuestro equipo se llamaba Las Estrellas.

Cerca de la Normal, donde ahora es la colonia Independencia, había ranchos de chinos, donde sembraban variados productos, entre ellos cañas. Una ocasión que planeamos ir a esos ranchos, vivimos una aventura interesante. Las mujeres nos preparamos con lonche y a la orilla de un canal, bajo la sombra de un árbol, comimos. Apenas reanudamos la marcha, cuando vimos que los compañeros venían corriendo, todos corrimos a la escuela. Después nos platicaron que cuando cortaban cañas el chino los vio y disparó, quizás al aire, pero no se detuvieron a investigar. Nunca intentamos otra aventura de ese tipo.
En esa etapa, de los 16 a los 19 años, se afianzaron muchas amistades que aún ahora perduran. Elva Guadalupe Galván Ochoa, Lidia Cruz Córdova, son amigas con quienes durante más de 50 años he mantenido la amistad que se generó en la Normal. Con el resto de los compañeros he mantenido una cordial relación que se manifiesta en los encuentros casuales y las reuniones de generación.

Dos veces cada año, los miembros de la generación se reúnen. Recientemente, el primer viernes de noviembre se reunieron a cenar en La Selecta. En 2011 nuestra generación cumplirá 50 años de egresada y ya varias compañeras organizan el festejo para recordar el fin de nuestros estudios normalistas.

Muchos años han pasado desde aquel día de octubre de 1958, cuando por primera vez, las aulas del nuevo edificio de la Normal Fronteriza en el ex ejido Coahuila se llenaran de voces de los aspirantes a profesores. Muchos cambios han ocurrido, creció la escuela y ahora cuenta con muchos edificios, biblioteca, gimnasio, sala de usos múltiples, canchas, anexos, patios con cemento y no los lodazales que nosotros sufrimos.

El 20 de noviembre de 2010, la Escuela Normal Fronteriza cumplirá 63 años de su fundación. Un grupo de profesores, durante años pugnaron por dar a Mexicali una escuela formadora de profesores.Hubo varios intentos que duraban tres o cuatro años, y las normales se cerraban. El 20 de noviembre de 1947 el proyecto cristalizó y ese día, su director, doctor Francisco Dueñas Montes inició las actividades en la Secundaria 18. Después la Normal se cambió a la escuela Cuauhtémoc. Mi generación fue la última que ingresó a la Cuauhtémoc, donde sólo permanecimos un mes.

Desde entonces, la Escuela Normal Fronteriza ha entregado docenas de generaciones de profesores que han coadyuvado al desarrollo de Baja California y otras entidades. Nuestra generación, Lauro Aguirre, 1958_1961, integrada por 65 profesores que egresaron el 28 de junio de 1961 es un ejemplo de ello.


Generación 1958_1961. 28 de junio de 1991, treinta años después




Yolanda Sánchez Ogás

sábado, 13 de noviembre de 2010

Aurora Jiménez de Palacios, primera diputada federal


En abril de 1959 correspondía al grupo de primer año de la Escuela Normal Fronteriza realizar su segunda práctica intensiva. La primera había sido en diciembre del año anterior en escuelas rurales, ahora serían en la ciudad, en las grandes escuelas, donde los grupos eran de 55 o 60 alumnos. Para los jóvenes aspirantes a profesores era todo un reto, considerando la falta de conocimientos, experiencia y escasos años de edad.

Me correspondió practicar en la escuela Benito Juárez, esa gran escuela de concreto, demolida durante el gobierno de Milton Castellanos Everardo, para en su lugar construir el edificio actual, feo y deficiente. Me práctica en un grupo de tercer año. Acudí a la escuela, a solicitar los temas a la profesora María de Jesús Palacios. De entrada me impactó aquel salón en un subterráneo y lo peor, ¡había 60 niños!

Me dediqué a preparar los temas indicados y llegó el día de presentarme a trabajar con el grupo. Recibí una desagradable sorpresa, la profesora no estaba, no estaría esas dos semanas, por un infausto acontecimiento que conmocionó a Mexicali y al estado. En un accidente de aviación había fallecido la ex diputada Aurora Jiménez de Palacios, esposa del licenciado José Cruz Palacios y cuñada de la profesora Palacios, motivo por la que no se presentaría esas dos semanas

La noticia conmovió a la sociedad mexicalense, porque la joven licenciada Jiménez, de apenas 32 años, era entonces regidora y por su capacidad y dedicación se perfilaba para ascender en la actividad política. Al cruzarse ese hecho histórico con mi vida personal, su muerte estuvo a punto de cambiar mi destino, porque atender 60 niños que hablaban y brincaban por todos lados, a los 16 años y sin la profesora del grupo, no fue fácil. Pensé en renunciar a la práctica docente y en consecuencia a la Normal, pero algo me sostuvo, seguí y concluí mis estudios.

Por esa mínima relación, el nombre de la licenciada Jiménez está ligado a mis inicios como docente y muchos años después, en 1996, por invitación de Aidé Grijalva, entonces representante de la UABC en el Distrito Federal, asistí al Congreso de la Unión, cuando designaron al taller “El Congreso de los Jóvenes” con su nombre. De ahí mi interés por conocer lo relacionado a esa etapa, donde se conjugan el nacimiento del Estado de Baja California, el primer Congreso Constituyente y el derecho de la mujer a votar y ser votada en Baja California, antes que fuera concedido a nivel nacional.

El 31 de diciembre de 1951 el presidente Miguel Alemán, envió al Congreso de la Unión el decreto que creaba el estado de Baja California, el cual se publicó el 16 de enero de 1952 en el Diario Oficial de la Federación . Era gobernador del entonces Territorio de Baja California el licenciado Alfonso García González, quien fue designado gobernador provisional del nuevo estado, en tanto se elegía al gobernador constitucional de Baja California. A él correspondió lanzar la convocatoria para elegir a los 7 diputados constituyentes que redactaron la Constitución del estado.

A nivel nacional, desde principios del siglo XX las mujeres lucharon por su reivindicación política. En Yucatán (1922) y en Chiapas y Tabasco (1925), las mujeres habían logrado el derecho a votar, pero sólo en elecciones locales. El presidente Cárdenas en su informe de gobierno de 1937 propuso el voto para la mujer, reiteró la petición los dos años siguientes, pero aunque los diputados lo aceptaron, las legislaturas de los estados no lo hicieron, por el temor de que el voto femenino fuera para la ultraderecha

Debo también hablar ante vuestra honorable representación sobre la necesidad que existe de que se reforme el Código del país en la forma más adecuada, para que la mujer , mitad integral de la sociedad mexicana y de la ciudadanía, sea rehabilitada como es debido y conviene a la dignidad de un pueblo que ha enarbolado la bandera de reivindicaciones en que están inscritos todos los derechos y que, sin embargo, deja y permite que las leyes coloquen a la mujer en un plano de inferioridad, al rehusarle el más trascendental de los derechos cívicos: el del voto.

Fue hasta 1947 cuando se promulgó el voto femenino a nivel nacional, pero sólo para elecciones municipales. El 30 de abril de 1948, el representante mexicano firmó en Bogotá la Convención Interamericana sobre concesión de Derechos Civiles a la Mujer. Cinco años después, el 17 de octubre de 1953, el presidente Adolfo Ruíz Cortines, decretó el derecho de las mujeres mayores de 21 años, para elegir y ser elegida para todos los cargos políticos.

En Baja California, la Constitución fue publicada el 16 de agosto de 1953 y establecía las bases para elegir los poderes del estado. Algo muy importante que se plasmó en ella, antes que a nivel nacional, fue el derecho de la mujer a votar. En la exposición de motivos de la Constitución, respecto al voto femenino expresa:

Una de las más importantes novedades que contiene la carta magna del estado es la relativa a los derechos políticos de la mujer. Ojalá que este nuevo campo que se abre al sector femenino no quebrante la paz de los hogares y que el concurso de la mujer en cuestiones políticas, ayude a depurar las faltas hasta hoy conocidas y a realizar una mejor selección de los funcionarios por medio del voto popular

Estos derechos quedaron inscritos en el artículo 98 Constitucional:

“En el estado, las mujeres tienen los mismos derechos civiles y políticos que los hombres, podrán ser electas y tendrán derecho al voto en cualquier elección, siempre que reúnan los requisitos que señale la ley”

Como resultado de este derecho constitucional, 55 852 mujeres y 58 570 hombres se empadronaron para votar el 25 de octubre de 1953. Por primera vez las mujeres tuvieron el derecho a elegir a un gobernante en nuestro país. Sin embargo, algunos hombres miraban serios problemas sociales en ejercer este derecho. En el “Digesto constitucional mexicano, la Constitución de Baja California”, se relata la opinión de un periodista, quien en el Heraldo de Tijuana escribió el 19 de agosto de 1953:

Para la mujer, especialmente la que es madre, va a significar un trastorno considerable el votar. Tendrá el problema de tener que desatender sus quehaceres domésticos y el todavía más agudo de tener que dejar sin cuidado alguno a sus hijos de corta edad. No podrá disponer de otra persona que se encargue de ellos, mientras acude a la casilla que le corresponde, porque la amiga o servidora a quien podría confiárselos provisionalmente, tendrá que acudir también a votar.
Por su cercanía a la mujer, se puede pensar proclive a votar por los partidos católicos, pero la mujer conciente debe tomar en cuenta que fue el PRI el que le dio el voto.

El candidato del PRI, Braulio Maldonado Sández fue electo gobernador constitucional de Baja California, lo mismo que todos los candidatos del PRI que formarían la primera legislatura Constitucional del estado de Baja California. Pese al nuevo derecho adquirido por las mujeres, menos de la mitad participó, 29 383 eligieron gobernador en esa elección de Baja California, la primera en todo el país donde ellas podían votar para elegir gobernador de un estado.

Destacó en la campaña para gobernador la joven abogada Aurora Jiménez de Palacios que poco antes había llegado acompañando a su esposo, el también licenciado José Cruz Palacios Sánchez. Al iniciar el primer gobierno constitucional, el 1 de diciembre de 1953, la licenciada Jiménez ocupó puestos muy cercanos al gobernador y a su esposa Carlota Sosa de Maldonado.

Ceremonia de honores a la bandera presidida por el gobernador Braulio Maldonado. La única mujer era Aurora Jiménez de Palacios


Baja California contaba con un diputado, pero el artículo 52 constitucional establecía que por cada 170 000 habitantes debía haber un diputado o por una fracción que pasara de 80 000, como era el caso del nuevo estado. En base a esos derechos, en diciembre de 1953, los diputados del solicitaron a la Cámara de Diputados que se convocara a elecciones para elegir un segundo diputado por Baja California.

Considerando el derecho de Baja California a contar con dos diputados de acuerdo a su nueva categoría de estado y al número de habitantes, se aceptó lanzar la convocatoria para nuevas elecciones. En la sesión de trabajo del 26 de diciembre se aprobó la iniciativa presidencial para convocar a elecciones extraordinarias en Baja California, las que debían celebrarse el primer domingo de julio de 1954 y quienes resultaran electos como diputados propietario y suplente, terminarían su periodo en agosto de 1955.

Se designo como candidata a diputada propietaria a la licenciada Aurora Jiménez de Palacios y como suplente a Onésimo López. El 4 de julio se realizaron las elecciones y la planilla del PRI obtuvo 34 685 votos. Pero, ¿Quién era Aurora Jiménez de Palacios? Sus propias palabras expresadas al Noticiero Gráfico en 1954, dan una breve reseña de su corta vida.

Nací hace 28 años… en Tecuala del estado de Nayarit; hace siete que resido en Mexicali, en mi profesión de Derecho, juntamente con mi esposo, José Cruz Palacios, también abogado. Estudié la preparatoria en Tepic y me gradué en la Universidad de Guadalajara.

Desde aquellos días comprendí que la misión que me correspondía cumplir era una misión asistencial: mi tesis fue un estudio sobre “El régimen de seguridad social en México”.

Desde entonces, el tema nunca se ha apartado de mis preocupaciones… Si, ya en mis años de estudiante defendí los derechos de la mujer en todas las esferas, particularmente las políticas que están íntimamente ligadas a las sociales. En esta relación creo que radica el punto del acierto: lo político no es nada sin lo social y tal vez en ese sentido es donde las mujeres tengamos que luchar más, obtener los mejores éxitos y lograr los mayores beneficios para nuestra patria.

También luché por la autonomía del estado de Baja California, porque yo, que le conozco, pienso que ha llegado a su mayoría de edad y era un contrasentido mantenerlo tan solo como territorio…

Mi actuación en la lucha política de México será la de una mujer que ama preferentemente a su patria, defenderé siempre los sagrados derechos de la mujer como ciudadana…

Las elecciones fueron declaradas válidas y la diputada Jiménez inició su actividad parlamentaria en medio de un mundo de hombres, pues era la primera y única diputada en la Cámara. El 7 de septiembre de 1954, Aurora Jiménez de Palacios subió por primera vez las escalinatas del antiguo Teatro Iturbide en el Distrito Federal, por la calle de Donceles, donde entonces estaba la Cámara de Diputados. Políticos, hombres del pueblo y sobre todo mujeres le dieron la bienvenida y grandes demostraciones de apoyo.

Ella ofreció trabajar por la mujer, defender la niñez desvalida y convertirse en paladín de las causas justas dentro y fuera de la Cámara para responder con una labor de actividad constante a quienes tuvieron fe en ella. Dijo que su responsabilidad era tan grande como su deseo de servir a México

Aurora Jiménez de Palacios fue también esposa y madre, forjadora de una familia. Tuvo dos hijos; Cuauhtémoc y Martha. Su hija Martha Palacios Jiménez siguió sus pasos en la política y actualmente es regidora del ayuntamiento de Mexicali (2007-2010). Otra faceta de su personalidad fue la creatividad poética. Dedicó a su esposo; el licenciado Palacios el poema “El niño de cabellos de oro”

Eres un hombre y a la vez un niño
El día que llegaste a darme tu cariño
Un hombre que deseaba a la mujer
Un niño que deseaba un cariño
Y así hemos seguido eternamente
Como el hombre que besa ardiente
Y como el niño de cabellos de oro

Si del niño sus cabellos se hacen blancos
Y del hombre su pasión se acaba
Al niño arrullaré yo con mis cantos
Y del hombre seré su fiel esclava

Con Aurora Jiménez de Palacios se abrieron las puertas de la Cámara a las mujeres mexicanas para incorporarse a la vida política y legislativa del país. Su voz de mujer, de luchadora social, se escuchó por primera vez en Donceles en septiembre de 1954. Con sus reconocidas dotes de oradora abogaba por los derechos de las mujeres y de los que menos tienen.

Su periodo en la Cámara de Diputados fue corto, por las circunstancias en que se dio la elección extraordinaria, que el 4 de julio de 1954 la convirtió en la primera diputada del país. Como establecía la convocatoria, su periodo terminó el 31 de agosto del siguiente año. Sin embargo, su participación como legisladora señaló el inicio del derecho de las mujeres a aspirar a esa actividad política. En las elecciones de 1955 cuatro mujeres fueron electas diputadas federales.

Igual que su actividad política, la vida de la primera diputada federal en el país fue también muy corta, con apenas 32 años, el 15 de abril de 1959 falleció en un accidente de aviación




(Foto y artículo publicado por Yolanda Sánchez Ogás en la revista de la Sociedad de Historia Centenario de Mexicali. Octubre_diciembre de 2009)

Leyenda cucapá del origen de Cerro Prieto


Dicen que los indios cucapá vivían allá del Cerro Prieto para arriba y en una cueva muy grande vivía una hechicera. La mujer cada día se comía un cucapá. Cuando alguno se acercaba a la cueva donde estaba la hechicera y cuando entraba a la cueva, la señora se paraba y le decía cor ni pa !ya llegaste!

Entonces la mujer bailaba y cantaba ey si ki wa; ey jo ki wa y bailaba y se movía acercándose al cucapá y cuando se acercaba el cucapá, lo mataba y le cortaba la cabellera. Cuando ya casi se había acabado a todos los cucapá, solo quedaba una familia, formada por la mamá, el papá, un muchacho y una muchacha, con una larga y negra cabellara.

Cerro Prieto en 1911

Un día la muchacha desapareció y el hermano la buscó. Cuando pasó frente a la cueva reconoció la cabellera de su hermana y muy enojado dijo -ahorita la voy a matar- y alistó el arco y las flechas. Las escondió y entró a la cueva.

La mujer empezó a cantar y bailar y se le arrimaba. El muchacho esperaba el momento para matarla y en una vuelta que dio la hechicera se le arrimó mucho, entonces el muchacho agarró el arco y le dio el flechazo y la mujer cayó herida y empezó a temblar.

Cuando el muchacho sintió que comenzó a mecerse la tierra, a temblar se asustó y tomó el pelo de la hermana y corrió con sus padres. Todos regresaron a la cueva y quemaron a la bruja.

La dejaron ardiendo y a los tres días volvieron y vieron un montón de la ceniza y mucho humo y la tierra temblaba y de entre las cenizas salió volando un tecolote. Así se hizo ese volcán, el Cerro Prieto, donde antes vivían muchos indios cucapá.

Versión de Inocencia González Sáinz 13 03 03
Comunidad El Mayor Indígena Cucapá

jueves, 11 de noviembre de 2010

Museo Valle de Mexicali

El ingeniero Ezequiel Benítez, en un esfuerzo loable ha abierto al público un nuevo espacio cultural; su extensa colección de objetos antiguos. Originario del ejido Quintana Roo, su vida profesional estuvo dedicada a actividades relacionadas con el campo. Esto le dio la oportunidad de conocer el valle y los objetos que allí existen.

Durante muchos años, por afición coleccionó cientos de objetos por diferentes medios. Comprados o regalados fue creciendo la colección hasta que llegó el día en que pudo tener el sitio adecuado para compartir su gusto y exponerlos al público.

El Museo Valle de Mexicali, una muestra personal del ingeniero Benítez, fue inaugurado por el presidente municipal Samuel Ramos y la directora del IMACUM, Cristina Terán, en enero del presente año y está abierto al publico todos los días de la semana.

Una buena cantidad de objetos se encuentran ahora en exposición, dispuestos a la vista de quien desee visitar el sitio, localizado en la colonia Nacionalista. Si bien la mayor parte son aperos que tuvieron que ver con la agricultura, hay también otros relacionados con la vida urbana de los mexicalenses.

Esta muestra no es un museo tradicional, no tiene un discurso museográfico ni un guión histórico, pero a través del recorrido se van mostrando diferentes etapas de más de un siglo reconocido como antigüedad en la vida del valle de Mexicali.

Hay aperos de labranza representativas de todas las actividades que se desarrollaban durante la época de la agricultura temprana en el valle. Arados, arañas, discas, sembradoras, cultivadoras, rastrillos, un elevador, todo del tiempo en que se utilizaba la tracción animal.

Sobre la vida urbana, tiene una buena cantidad de radios antiguos de diversas formas y tamaños, hieleras, máquinas de coser, desde una muy pequeña hasta las comunes Singer de pedal, que había una en casi todas las casas de Mexicali a mediados del siglo XX.

Lavadoras, calentadores, estufas, máquinas registradoras, lámparas de petróleo, hieleras, botellas de cerveza y de leche, bicicletas, juguetes diversos y múltiples utensilios que apenas recorriendo el sitio se pueden apreciar. Más de 700 objetos se pueden observar.

Y ciertamente, el lugar ha tenido una buena acogida, los fines de semana, es visitado por mucha gente, porque además se ofrecen al público antojitos mexicanos como menudo y tamales. Durante los días laborables acuden grupos de diferentes escuelas.

Durante el mes de enero, debido a la celebración del día del Asalto a las Tierras, el Museo Valle de Mexicali, conjuntamente con el Departamento de Desarrollo Cultural del IMACUM organizó pláticas sobre el tema del agrarismo, dirigidas a alumnos de secundaria.

La zona oeste de nuestra población, a pesar ser muy antigua, en el aspecto cultural ha estado muy abandonada y carece de espacios culturales. La población, incluidas las escuelas, no tiene acceso a este tipo de espacios, localizados en el centro o zona este de la ciudad. El museo Valle de Mexicali viene a llenar una parte de esas necesidades.

Cabe felicitar al ingeniero Benítez y su esposa por este esfuerzo que les ha costado muchos años de trabajo y recursos, pero sobre todo, felicitarlos por su interés de compartir su colección. Es una importante contribución para el conocimiento de algunos aspectos de nuestro pasado y la conservación de la memoria histórica de los mexicalenses.

El primer aeropuerto de Mexicali


En 1923, Abelardo Rodríguez fue gobernador de Baja California, cargo que ocupó hasta 1929. El gobernador era un hombre interesado en la aviación y en Tijuana había montado una fábrica para construir aviones. En ese tiempo también, se generó en otras personas el interés por la aviación comercial y por contar con un aeropuerto. En Mexicali se autorizó el uso de un terreno localizado en la Sección Segunda, al oeste de la ciudad, a unos 150 metros al oriente del palacio de gobierno y a 160 metros de la línea internacional. Era un terreno irregular, de 48 hectáreas y 67 áreas.

El terreno tenía las siguientes colindancias; al norte, canal de por medio 330 metros con la avenida Madero; al sur en 390 metros con la calle Zaragoza; al noroeste y este en 960 metros con el ejido Zacatecas; al suroeste en 480 metros con terrenos de la Colorado River Land Company; al suroeste en 195 metros con la calle Zaragoza, al oeste en 510 metros con terrenos de la ciudad y al noroeste en 330 metros, canal de por medio con las manzanas 87 y 88 de la ciudad.

El 27 de febrero de 1929 se iniciaron los trabajos con una inversión inicial de 12 pesos diarios para pago de un fresno, tronco de mulas y sueldo de arreador por 4 días. Del 4 al 16 de marzo se pagaron $182.00 a jornaleros por limpiar el terreno, en 12 días de trabajo. En ese mes se excavó el pozo para enterrar los tanques de gasolina y se colocó el alumbrado de 3000 watts, por la W. H. Hamann Electric de Caléxico. El taller de reparación de aviones lo construyó Ventura Jaúregui en el mismo mes. Las primeras oficinas del aeropuerto y Mexicana de Aviación estuvieron en el hotel Comercial.

El aeropuerto fue construido por el gobierno del Territorio e inaugurado en 1929 y se le llamó Emilio Carranza. Originalmente fue un aeropuerto militar, su hangar tenía cupo para 5 aviones militares. La Compañía Mexicana de Aviación tenía la única concesión del aeropuerto, pero en 1932 le fue concedido permiso también a la Compañía de Servicios Centrales. Su ruta salía de México a Tijuana con varias escalas; Hermosillo Ciudad Obregón, Navojoa, Los Mochis, Culiacán, Mazatlán, Durango y León, Mexicali y Tijuana. El viaje duraba 11 horas 25 minutos. Otra compañía que llegó a Mexicali fue Líneas Aéreas Occidentales, a partir de 1934

Durante diez años el aeropuerto fue administrado por el gobierno y la compañía Mexicana de Aviación. En ese aeropuerto tuvieron lugar hechos notables para la época. En Tijuana, el gobernador había establecido una fábrica de aviones en 1927; la Compañía de Construcciones y Transportes S. A. durante el primer año de operaciones se construyeron tres aviones. Cuando se terminó el Baja California 1 y sucesivamente se construyeron los Baja California 2 y 3. Los pilotos de pruebas eran Rodolfo Fierro Villalobos y Luis Farrell Cubillas.

En esa fábrica de aviones trabajó el joven Antonio Magaña Navarro. El había llegado a Mexicali en 1927. Trabajó dos años con José María Rodríguez y aprendió mecánica. Allí conoció al gobernador Rodríguez, a quien le interesó por su afición a los aviones. Lo envió a trabajar a casa de su madre en San Diego y lo inscribió en el Instituto Mahomy Air Cost Corporation, donde se había construido el Espíritu de San Luis, de Charles Lindberg. Magaña terminó sus estudios en 1934 y regresó a Tijuana donde trabajó dos años y se relacionó con Rodolfo Fierro

Regresó a Mexicali en 1936 y poco después inició la construcción de un avión con el apoyo de un comité que encabezó el periodista Ángel Saldívar, con la participación de los profesores Héctor Migoni y Vicente Gastélum, Rodolfo Escamilla, Doctor Joaquín Galván y otros. En la escuela Industrial de Mexicali, donde ahora es el correo viejo, se terminó el avión que fue bautizado como “Mexicali”. Se programó su vuelo el 5 de marzo de 1937. El traslado del avión fue una fiesta para los mexicalenses, quienes acudieron a verlo pasar por la avenida Madero y Reforma.

El avión despegó y se elevó a unos tres mil pies de altura, se internó en territorio americano. El avión sufrió una falla y Magaña lo regresó a territorio de Mexicali, pero consideró que no era conveniente aterrizar en el aeropuerto, donde había unas 8 000 personas. El aterrizaje fue correcto, pero los surcos del terreno y la velocidad a que bajó destruyeron al avión. Antonio Magaña sólo sufrió algunas heridas.

Entre otros hechos importantes, en febrero de 1937 llegaron al aeropuerto de Mexicali los representantes de los agraristas Leonardo Guillén y Filiberto Crespo, quienes habían acudido a México a informar al Presidente Lázaro Cárdenas sobre el Asalto a las tierras Colorado River Land Company ocurrido en el valle de Mexicali, el 27 de enero. El presidente les entregó boletos para que regresaran en avión. Dos semanas después el aeropuerto se llenó de campesinos que esperaban la llegada de Gabino Vázquez, Jefe del Departamento Agrario, quien traía órdenes del presidente Cárdenas para realizar la reforma agraria en Baja California.

El Secretario de Comunicaciones y Transporte, Francisco J. Mújica pidió permiso para proteger en el hangar del aeropuerto al avión Stinson que vigilaba a la brigada de localización, durante la construcción de la vía del ferrocarril que unió a Baja California con el resto del país.

A finales de la década de los años treinta el aeropuerto quedaba ya en una zona muy céntrica y poblada, lo cual generaba diversos problemas. La gente que vivía alrededor del campo aéreo protestaba porque los aviones pasaban muy cerca de las casas. Por otra parte, la Compañía Mexicana de Aviación, que tenía la concesión del campo de aviación, protestaba porque los árboles sembrados en los alrededor eran en extremo peligrosos para los aviones.

El mismo gobierno del territorio, dueño de ese terreno, que había comprado a la Colorado River Land Company tenía el problema del crecimiento de la población y necesitaba los terrenos del aeropuerto, que ya tenían sistema de drenaje, para vender lotes y que se construyeran nuevas casas.

En 1937 se consideraba que el aeropuerto estaba en malas condiciones y la Secretaría de Guerra informó que “Se pretende retirarlo del servicio para fraccionar”. Para agosto de ese año se suspendieron los vuelos mientras se realizaban algunas obras de reconstrucción. El gobierno tuvo que hacer una inversión de $300 000 en la reconstrucción del aeropuerto, para que continuara funcionando.

Por el breve tiempo el servicio aéreo se suspendió, los empresarios protestaron por la falta de este servicio. Ellos aducían que la falta de otros medios de transporte y la lejanía de Baja California del centro del país, hacían indispensable el transporte aéreo. Fue necesario que el gobierno se avocara a buscar otro terreno donde pudiera establecerse un nuevo campo de aviación. Los representantes de las empresas mexicalenses gestionaron ante el gobernador la reanudación del servicio aéreo.

Las empresas que exigieron la reanudación del servicio aéreo fueron; la Cervecería de Mexicali, Chinese Ginning Company, las algodoneras McFadden y de Mexicali, Rivas y Compañía, Compañía Industrial Jabonera del Pacífico, Banco Mercantil, Compañía del Centro Mercantil de Baja California, Southern Sierras Power de México, Gallego y Alliegro, Compañía del Ferrocarril Inter_California, Expendio de Productos de Tocador y Belleza, Compañía de Hielo de Mexicali, Colorado River Land Company, Gallego Hermanos, Harinera de Mexicali, Compañía de Luz y Fuerza de Mexicali, Cervecería de Anza y Mexican Canal Company S. A.

El 23 de noviembre de 1937, el presidente Lázaro Cárdenas ordenó al gobernador Rodolfo Sánchez Taboada que entregara el aeropuerto a la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, con todas las construcciones y accesorios que se utilizaban, para evitar que se cerrara y continuara abierto al servicio público. La entrega se hizo hasta el 4 de diciembre de 1939

En ese tiempo, el aeropuerto de Mexicali perdió su categoría de militar. Los 39 militares que prestaban sus servicios en el aeropuerto que fueron retirados. Durante la Segunda Guerra Mundial, el ex presidente Lázaro Cárdenas estableció la Jefatura Militar en Ensenada y ordenó la construcción del aeropuerto militar en El Ciprés. Sin embargo, ante la inminencia de la guerra, el Presidente Manuel Ávila Camacho, a través del Secretario de la Defensa Nacional ordenó al gobernador Sánchez Taboada que los ejidatarios dejaran libres los hangares que usaban como almacenes. Los hangares se trasladaron a Ensenada por orden del General de Brigada Juan Felipe Rico.

Desde principios de noviembre empezaron las pláticas entre los campesinos del ejido Coahuila y el gobierno, para acordar el traspaso de un terreno para el nuevo aeropuerto. El 1 de abril de 1940, el jefe de Aeronáutica Civil del país notificó al gobernador Rodolfo Sánchez Taboada, que el inspector Gonzalo Carrasco llegaría para recibir el nuevo campo de aterrizaje. Se hizo la entrega firmando el Ingeniero piloto aviador Gonzalo Carrasco por la SCOP, el ingeniero Manuel Fernández Guerra por parte del Departamento de Obras Públicas del Territorio, Salvador López, Jefe de Campo de Mexicana de Aviación y Luis G. Herrera por la Compañía Líneas Aéreas Norteñas.

Aeronáutica Civil recibió un terreno para el nuevo campo de aterrizaje localizado 700 metros al sureste de la ciudad, en el ángulo noroeste del terreno del ejido Coahuila. Era un terreno de forma rectangular de mil metros por lado, cien hectáreas en total. La SCOP recibió también las 7 lámparas de 3000 watts para aterrizajes nocturnos que se usaban en el antiguo aeropuerto.

El nuevo campo de aviación carecía de edificios y el gobernador Sánchez Taboada informó a la Dirección de Aeronáutica que su gobierno carecía de los recursos para realizar las obras que requería el nuevo campo de aviación. En cambio ofreció el hangar del viejo campo de aviación, que era metálico y desmontable, siempre y cuando la SCOP construyera un edificio en su lugar, debido a que funcionaba como almacén de la Sociedad de Interés Colectivo Agrícola.

Cuando los campesinos se enteraron del proyecto de desmantelar el hangar, se dirigieron al gobernador y al director general del Banco Ejidal, para que no se llevara a cabo el desmantelamiento, porque el hangar se les había cedido por órdenes del presidente Lázaro Cárdenas y lo utilizaban de almacén. Como respuesta a las acciones de los ejidatarios, el gobernador se comunicó con el Ingeniero Marte R. Gómez, Secretario de Agricultura y Fomento

Ampliando mi telegrama relativo, tengo el honor de informar a usted, que el hangar del campo de aviación de esta ciudad, el gobierno del territorio a mi cargo, desde el año de 1937, lo puso a disposición de los elementos ejidatarios de este territorio, para que establecieran la Sociedad de Interés Colectivo Agrícola del valle de Mexicali. Se ha estado ocupando el hangar con dicho objeto…En los terrenos aledaños a los que ocupa el hangar de referencia se puso un cerco de alambre que limita un patio donde actualmente están las trilladoras de la Central de Maquinaria y establecieron una pequeña fábrica de sodas con un sencillo jacalón de adobe y lámina. Al retirar el hangar para el nuevo campo de aviación, el terreno sigue a disposición de la sociedad tantas veces mencionada, donde puede construir un local con bajo costo que satisfaga sus necesidades…

En el acto de recibir el nuevo campo, a la Compañía Mexicana de Aviación se le dieron 45 días para acondicionar el campo y realizar las obras necesarias para atender al pasaje, sin embargo la Compañía solicitó se ampliara el tiempo hasta 90 días. Así se inició la construcción de lo que sería otro nuevo aeropuerto para Mexicali.


jueves, 28 de octubre de 2010

Pascuala, indígena cucapá

BAJO EL SOL DE MEXICALI

YOLANDA SANCHEZ OGAS

Conocí a Pascuala Saínz Domínguez en la década de los años 80 del siglo pasado, era entonces alta, delgada, garbosa, con una prestancia que la hacía digna representante de su etnia. Hablante de cucapá, no habló nunca con fluidez el español, pero sus relatos estaban siempre salpicados de un lenguaje ameno y divertido. Escucharla aumentó mi interés en el conocimiento del grupo cucapá.

Así era y así murió Pascuala, porque en mi última visita, acompañada de un grupo de estudiantes del taller de Historia de la Casa de la cultura, este 4 de abril, ella conservaba su chispeante forma de ser, su alegría. A pesar de su edad y quien sabe que enfermedades que enemiga de médicos y medicinas, poco comentaba y menos se quejaba. Compartimos esa mañana con ella, contó sus recuerdos invaluables, porque corresponden a una época que ningún otro cucapá vivió.

“Mi apá, mi amá, mi hermana Anita, todos se murieron, ni una hermana queda, ni primos ni tíos, todos se murieron, fíjate, yo soy una pobre sola”

Pascuala nació en 1917 y era la última de una generación, vivió toda su vida en la misma casa, a un lado de WI-JMU, el cerro de Los Metates, donde vivieron también sus padres, Manuela Domínguez Tambo y Ramón Sáinz. Allí en ese terreno, en el kilómetro 53 y medio de la carretera Mexicali-San Felipe.

“Aquí vivimos nosotros con mi apá, se murió mi apá y aquí se quedó mi amá y aquí se murió también. Mi apá era indio de la sierra, era pai pai mestizo, su mamá se llamaba Teresa. Mi amá iba a la sierra a pizcar piñones y allá lo conoció, se enamoró y después mi apá vino y la pidió a mis abuelitos, Cipriano Domínguez y Esperanza Tambo. Mi abuelita era cucapá pura, de padre y madre.

A mi abuela de la sierra no la conocí, apenas con trabajos nací aquí. Iba a la sierra a visitar a mi tía Lola, pero yo ya no corté piñón, eso lo hacían antes, los indios antiguos. Yo cuando estaba chiquita trabajaba ayudando a hermanas, juntando leña, vendiendo, pizcando una rama que se llama fribora, que tenía muchos ejotes, vendíamos montones a $1.50. comprábamos comida con eso, la comida valía 10 centavos antiguamente.

Nosotros comíamos frijol, trigo, sacando pescado, metíamos anzuelo y sacábamos pescadones grandes, mi apá, mi amá, mis hermanos pescaban allá a un lado de Cerro Prieto. A veces mataban venado, mataban cochis, había aquí cochis de monte, salvajes y muy bravos. A mi apá una vez en una yegua andaba cazando y lo correteó cochi y lo cortó, lo partió, tenían unos colmillos muy grandes.

Yo andaba mucho a caballo, mis hermanas -como son malas- cuando tenía como trece años me subieron caballo blanco, amarraban mecate y el caballo se caía y yo junto con él. Andaba vaquereando nomás -como son malas- me amarraron mecate en caballo bronco, bronco, me amarraron y caballo se enojó y dejó caer. Me amarraron para que no me cayera, pero caballo enojado se dejó caer adrede y cayó arriba de mí.

Después ya sabía y andaba vaquereando ganado, nunca supe de quien era porque nunca me metí a preguntar, cuando estaban hablando la gente mayor me corrían, decían vete a jugar allá y me tengo que ir, porque si no me iba, mi apá me pegaba unos reatazos. Cuando era niña usaba unos vestidos cortos, mi hermana Ana también. Vestíamos como toda la gente. Mi amá traía vestidos largos, ya cuando la conocí traía vestido largo, largo, mi tía Mariana también.

Mi tía Mariana vivía donde dicen colonia Mariana, primero mi tía también pescaba, mataba conejos, pero ya después tenía mucho ganado, cuando éramos grandes nosotros. Los vaqueros llegabaní a vender y comprar. La gente iba allí a comprar carne de vacas que mataba, les vendía a los soldados, aquí vivían soldados, a un lado del Mayor, ellos venían a comprar, vendía carne barata, una vaca grande vale nomás cinco pesos. Era muy mentada la tía Mariana, por eso esa colonia se llama Mariana”.

A punto de cumplir 87 años se apagó la vida de Pascuala. El 14 de abril de 1904, se acabó una generación cucapá y junto con ella una historia, la historia de Pascuala, poseedora de conocimientos únicos e irrepetibles. Recibió el ceremonial tradicional de la étnia durante el servicio de velación, cuando tres cantantes de Somerton, Arizona, desde la una y media de la madrugada hasta el amanecer, cantaron las 300 canciones que Pascuala necesitaba para guiarla a encontrar su verdadero hogar, pues según la tradición cucapá, el hogar de la vida terrena nunca es el verdadero.

Fue sepultada en el panteón de El Meganito. A diferencia de los cucapá de Somerton, Arizona y Poza de Arvizu, Sonora, los cucapá de Baja California ya no incineran a sus difuntos. En el caso de Pascuala fue bueno que no lo hicieran, porque alguna vez me dijo, que a ella no le gustaba la cremación:

“A mí no me tocó ver, pero mi mamá me platicaba que ponían al muerto sobre unos troncos y lo cubrían con varitas delgadas y después con leña gruesa, hasta que formaban un cerrito; luego varios hombres al mismo tiempo le prendían lumbre para que los leños ardieran parejo. Todos tenían que estar allí viendo. Era muy feo porque la grasa tronaba cuando estaba ardiendo”




Publicado en el periódico La Crónica de Baja California el 19 de abril de 2004

El pavo en la cocina prehispánica

BAJO EL SOL DE MEXICALI
YOLANDA SANCHEZ OGAS

Por la condición de fronterizos que viven los mexicalenses muchas de sus costumbres caen bajo la influencia de la cultura estadunidense. Una de ellas es la cena del Día de Acción de Gracias. La mayoría de la población de Mexicali tiene parientes o amigos en las poblaciones del valle Imperial y hacia allá y aún más lejos enfilan sus vehículos la noche del jueves que se celebra.

La fecha no pasa desapercibida en la frontera, ya sea que las visitas sean de Mexicali al norte o al contrario, muchos connacionales aprovechan el puente para venir a visitar a sus familiares. Y la cena tiene como ingrediente principal un pavo y a su alrededor toda una parafernalia que acompaña al animal.

Y si en la frontera la referencia culinaria es el pavo al horno en otras entidades del país existen sus propias tradiciones como en Yucatán el pavo con relleno negro o blanco. O el pavo en mole que sigue cocinándose los días de muerto en Oaxaca para ofrecer a las ánimas que regresan a visitar a su familia.

Pero en nuestro país, el guajolote no siempre se cenó horneado como ahora se hace. Se cree que el guajolote, igual que el maíz es originario de México y después se extendió a gran parte de América. Era el maíz el principal alimento de estos animales que vivían silvestres y domesticados.

Sobre el guajolote hay bastante información en los escritos de los primeros cronistas que vinieron con los conquistadores españoles. Dicen que los machos se llamaban huexótl o vexolotl que quería decir “viejo arrugado” por las arrugas del pescuezo y cabeza.

Los únicos animales domésticos que existen en el México prehispánico era el perro y el guajolote. Bernal Díaz del Castillo, el cronista de la conquista cuenta un hecho relacionado con el guajolote en La verdadera historia de la conquista de la Nueva España. Se refiere a la llegada de Cortés a Cozumel en 1519:

…y mandó (Cortés) que luego fuésemos a otro pueblo que estaba allí a una legua y también se amontonaron y huyeron los naturales, y no pudieron llevar su hacienda y dejaron gallinas y otras cosas, y de las gallinas mandó Pedro de Alvarado que tomasen hasta cuarenta de ellas…y supo Cortés… y reprendiólo gravemente al Pedro de Alvarado y le dijo que no se habían de apaciguar las tierras de aquella manera, tomando a los naturales su hacienda… y les mandó volver (a los indios), el oro y paramentos y todo lo demás y por las gallinas que ya se habían comido, les mandó dar cuentas y cascabeles…

En otro texto, 5 años después Bernal Díaz habla de un pueblo que habitaban los indios mazatecas:
En las casas hallamos tantos gallos de papada y gallinas cocidas, como los indios las comen en sus ajíes, y de pan de maíz que se dice entre ellos tamales, que por una parte nos admirábamos de cosa tan nueva y por otra nos alegramos de la mucha comida…

En Yucatán abundaban los guajolotes silvestres y domésticos, por eso le llamaban “tierra de pavos y venados”. El cronista Landa menciona que los criaban en gran cantidad porque no necesitaban agua. Allí fue donde por primera vez los españoles probaron los guisados de pavo con chile.

Muchos platillos prehispánicos se hacían con carne de pavo y chile. Existen varios vocablos que designan diferentes comidas preparadas con carne de pavo y chile, entre otros los tamales, que los españoles describen como pan de maíz con molli, como le llama Bernardino de Sahagún. El chilmole, tlamole, clemole, chilchimole y ayomole son algunos de los nombres de guisado de pavo con mole.

Existe también la versión española del origen del mole poblano. Una cédula dice que en el siglo XVII, en una ocasión que el convento de Santa Rosa en Puebla iba a recibir la visita del obispo Fernández de la Cruz y las monjas decidieron hacer una comida especial para agasajarlo. Allí nació la receta del mole castizo; el mole poblano.

Es probable que alguna receta específica sea originario del convento de Santa Rosa, pero existen muchos documentos de épocas cercanas a la conquista que registran la existencia de guajolotes y sobre todo, registran la elaboración de guisos con su carne y chile, muy relacionados con los tamales en el México prehispánico



Publicado en el periódico La Crónica de Baja California